¿Qué hacer cuando se espera un fin de semana pasado por agua? Pues refugiarse en Casa Plómez, ponerse los mandiles y pasárselo chachi piruli haciendo cartelazos con letras de madera.
Después de la introducción sublime sobre la tipo para carteles del siglo XIX a cargo de nuestro tipo más duro y carismático, Ramón Penela (gracias Ramón, es una gozada escucharte, lo haces todo tan ameno!!), explicamos para qué servían todos esos chismes que estaban por el taller y que llevan nombres raros (imposiciones, tipómetro, regletas, cuñas, llave, galeras etc.) y ya nos pusimos a currar, que para eso habíamos venido. La segunda promoción de “Tiparracos de Madera” no han decepcionado y petaron los tendederos con carteles chulísimos. En la vida hemos tenido tanta producción junta, chicos! Hubo de todo, desde parejas “listillas” que vinieron preparadas como es debido (con su papel especial comprado un día antes y sus frases pensadas….tomar nota…E+J!), otras que empezaron observando, buscando con tranquilidad la letra adecuada haciendo carteles bien pensados, también los hubo muy testaduros que hasta que no consiguieron ese resultado que tenían en su cabecita no se quedaban a gusto pero “tuvieron la musa muy cerca”, pasando por parejas con unos copys muy divertidos y currados (que entre nosotros, se escaqueaban un poco a la hora de limpiar y “medir con el tipómetro”…os hemos fichado chicos! jiji) hasta cierta persona que vino tarde…pero que al final se reenganchó y el domingo sujetaba orgullosa su cartelito con una sonrisa en los labios. Lo mejor de todo, las ganas de guarrear y experimentar a lo loco antes de limpiar. Los chicos tuvieron la suerte que nuestra gran amiga y calígrafa Esther Gordo estuviera en Madrid y les personalizara sus Diplómez, gracias Esther, los alumnos se han ido contentísimos a casita, lo notas en sus caras,no? Nos fuimos muy orgullosas a casa, muchas gracias por divertiros con nosotras!












